TANIA METANOVA Y SHURA BELOV/BARRINGTON

DIALAGO ENTRE ALEXANDER Y TATIANA

“—¿Cómo puedes estar preciosa? ¿Cómo es que rezumas felicidad? No creo haberte visto nunca tan feliz.
Tatiana se inclinó sobre su marido, con los labios entreabiertos.
—¿Ni siquiera en Lazarevo? —preguntó con voz ronca.
—Basta. Conseguirás hacer llorar a un hombre hecho y derecho. Pareces resplandecer.
—Estás vivo. Estoy extasiada. —Parecía extasiada.
—¿Como conseguiste llegar al frente?
—Si te callas, te lo diré. —Sonrió—. Cuando me marché de Lazarevo, tenía muy claro que quería ser enfermera en la unidad de cuidados intensivos. Después de que tú vinieras a verme en noviembre, decidí alistarme. Iba a estar en el frente donde tú estabas. Si tú ibas a luchar en la batalla de Leningrado, yo también. Iba a estar en el hielo con los camilleros.”

El Jinete de Bronce
Paullina Simons

“—Encontré a mi verdadero amor en las orillas del Kama. —Yo encontré a mi verdadero amor en Ulitsa Saltikov-Schedrin, mientras estaba sentada en un banco y comía un helado. —Tú no me encontraste. Ni siquiera me buscabas. Yo te encontré. —Alexandr, ¿me buscabas?. —Toda mi vida. —Shura, ¿cómo podemos estar tan próximos? ¿Cómo podemos estar tan conectados? Desde el primer momento. —Lo nuestro no es proximidad. —¿No?. —No. Lo nuestro no es conectar. —¿No?. —No. Lo nuestro es comunión…” (Alexandr y Tatiana)

“—Todo este tiempo has estado protegiéndome, poniéndote delante de mí, Tatiana. Ahora al fin lo entiendo. Me escondiste en Bethel Island ocho meses. Dos años estuviste escondiéndome y engañándome… para salvarme. ¡Qué idiota soy…! Destrozada o no, deshecha o no, en un caparazón o fuera de él… tú siempre has estado ahí, poniéndote delante de mí, mostrando tu rostro valiente e indiferente ante el extraño taciturno y destrozado por fuera y por dentro. —Ese extraño es mi vida. —Abandonaste a nuestro hijo para ir a buscarme, y esto es lo que encontraste…Esto es lo que te trajiste de Sachsenhausen. Creías que lo habías traído a él, Tania, pero me has traído a mí. —Shura…tendré que conformarme…contigo… —En ti, se hallan todas las respuestas…” (Alexander y Tatiana)

“—Pasamos todos nuestros días temiendo que fuese demasiado bueno para ser verdad, Tatiana. Siempre temíamos que lo único que tuviésemos fuesen apenas cinco minutos prestados. —Eso es lo que tenemos todos, amor mío. Y pasan volando. —Sí. Pero qué cinco minutos han sido…” (Alexander y Tatiana)

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